lunes, 4 de febrero de 2008

Iglesia de Huaro: previsión y oportunidad


Había visto imágenes de esta iglesia (ubicada a 20 minutos de la ciudad de Cusco) hacía ya tiempo en libros y revistas sobre arte, y sus escenas representando los castigos que sufrirían los infieles me parecieron impresionantes. Investigando un poco más me enteré que éstas habían sido pintadas a comienzos del siglo XIX por un pintor local llamado Tadeo Escalante.
A mediados de Octubre del 2007, y a través de amigos, llegué a contactarme con la responsable de los trabajos de restauración de dicha iglesia, quien me comentó que los mismos ya estaban finalizando en diciembre. Comenté esto con el editor, Alfredo Oshiro, a ver si esto tenía potencial como para un gráfico y concluimos que era una buena oportunidad para hacer un reportaje exlusivamente infográfico a página entera.
Volé hacia la ciudad de Cusco a mediados de diciembre, previa coordinación con el equipo de restauración, y visité la iglesia del pequeño poblado de Huaro. Allí me dieron acceso irrestricto a la instalaciones, me dejaron tomar fotos y me facilitaron los planos. Mejor imposible.
Los problemas empezaron al llegar a Lima ya que el furor de las fiestas navideñas opacaron toda intención de publicar el gráfico en ese momento. Entonces acordamos publicarlo a mediados de enero cuando, según me comentaron los restauradores, se iba a hacer entrega de las obras terminadas a la comunidad. Pasó enero, un crack en la bolsa y otras tareas cotidianas impidieron la publicación de esta infografía que estaba ya avanzada en un 60%.
A fines de enero el editor me dijo que ya era hora de soltar el gráfico, aunque las obras no hayan sido oficialmente entregadas (porque terminadas ya estaban). Lo lamentable era eso, el poco sustento que iba a tener un gráfico a página entera ya que no había un nexo con los acontecimientos (tengan en cuenta que iba a salir publicada en la sección de noticias nacionales y no en un suplemento cultural).
Para nuestra "suerte" el viernes primero de febrero unos ladrones ingresaron a la iglesia y se llevaron una plancha de plata de tres metros de longitud que estaba en el altar mayor. Este lamentable hecho le dio sustento a la nota que salió finalmente publicada el domingo 3 de febrero en El Comercio.
Raúl Rodríguez